Por: Jaime Bailón Maxi

A veces la publicidad expresa mejor los cambios de un país que los textos sociológicos.
Y el comercial de cerveza Cristal (se aceptan canjes) tiene la cualidad de representar parte de los múltiples rostros de Perú en su lado más amable y constructivo. Un Calidoscopio de imágenes con gentes que viven la alegría del verano compartiendo su música, bailes y juegos. Pero no como viñetas de una postal turística, sino todos juntos, mezclados, en la combi, la playa, el partido de fulbito. Ésa es precisamente la característica más importante de nuestro país, que siempre hemos visto de soslayo o como un conjunto de frases hechas: crisol de razas, país de todas las sangres. Pero muy pocas veces expresada en imágenes o símbolos de nuestra cotidianeidad. Esa realidad chicha producto de la migración del ande a las ciudades costeras, de mezclas sui géneris: huayno con cumbia, ceviche con papa a la huancayna, chifa con hostal incluido. No han tenido sino hasta hace muy poco tiempo una representación positiva en los medios de comunicación. Tradicionalmente la cultura chicha sólo aparecía en los programas cómicos o noticieros, casi siempre como expresiones de mal gusto o pésima calidad.
Y el comercial de cerveza Cristal (se aceptan canjes) tiene la cualidad de representar parte de los múltiples rostros de Perú en su lado más amable y constructivo. Un Calidoscopio de imágenes con gentes que viven la alegría del verano compartiendo su música, bailes y juegos. Pero no como viñetas de una postal turística, sino todos juntos, mezclados, en la combi, la playa, el partido de fulbito. Ésa es precisamente la característica más importante de nuestro país, que siempre hemos visto de soslayo o como un conjunto de frases hechas: crisol de razas, país de todas las sangres. Pero muy pocas veces expresada en imágenes o símbolos de nuestra cotidianeidad. Esa realidad chicha producto de la migración del ande a las ciudades costeras, de mezclas sui géneris: huayno con cumbia, ceviche con papa a la huancayna, chifa con hostal incluido. No han tenido sino hasta hace muy poco tiempo una representación positiva en los medios de comunicación. Tradicionalmente la cultura chicha sólo aparecía en los programas cómicos o noticieros, casi siempre como expresiones de mal gusto o pésima calidad.Todo esto viene cambiando paulatinamente. El boom de nuestra gastronomía
es una señal, que tiene como sustento la cocina de los restaurantes y “huariques” populares, que combinan en sus recetarios toda clase de mixturas e ingredientes provenientes de las diversas regiones del país. Estos platos hoy en día gracias a la visión de gentes como el chef Gastón Acurio, son el estandarte de nuestra identidad culinaria.
es una señal, que tiene como sustento la cocina de los restaurantes y “huariques” populares, que combinan en sus recetarios toda clase de mixturas e ingredientes provenientes de las diversas regiones del país. Estos platos hoy en día gracias a la visión de gentes como el chef Gastón Acurio, son el estandarte de nuestra identidad culinaria.Otra expresión saludable de nuestra realidad chicha es la música y no sólo la conocida como tropical andina (Shapis, Chacalón, Vico, Tongo) sino este revival folklórico con intérpretes femeninas de incontables polleras: Dina Paúcar, Sonia Morales, Laurita Pacheco. El huayno reloded con sintetizadores e intérpretes que mantienen en su voz todo el sentimiento del huayno de antaño, ha sido amplificado por la fuerza de los amplificadores y la estereofonía de miles de gargantas juveniles. La muchachada que asiste a estos conciertos también atiborra las discotecas al ritmo de RBD o un bravo perreo chacalonero hasta que choquen los huesos.
Y para terminar (por razones de espacio) el surgimiento de una nueva clase media en los antiguos conos. La construcción del Megaplaza en Lima Norte sería la expresión de esta nueva reubicación social, aunque todavía el lente de la china Uehara Tudela no los capta, pero como el verano ya están comenzando a dejar huella. 








